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Ritos De Transición De Las Jóvenes

Ritos de transición de las jóvenes

Actualmente en la cultura occidental han desaparecido los ritos de transición que marcan el cambio de una etapa vital a otra, por lo tanto, ahora las jóvenes carecen de la impronta psicológica favorable que estos proporcionan al desarrollo de la mujer, al hacer ésta consciente durante dichos procesos iniciáticos, sus coordenadas propias, su referencia interna como eje vertebrador de su evolución.

Otro factor que no favorece el proceso natural de búsqueda de la identidad en las jóvenes es el aislamiento, la disociación como mujeres de la vivencia conjunta de la experiencia femenina. Los cauces de transmisión y de comunicación entre mujeres que antiguamente proporcionaban un entramado de apoyo y sostén, y sobre el que las niñas podían tejer su identidad femenina con seguridad, se han debilitado o desaparecido.

Esto unido al hecho de que la sociedad actual proporcione modelos predominantemente masculinos, siendo los modelos femeninos obviados o infravalorados, hace que las jóvenes crezcan en un entorno donde prevalece el enfoque masculino, y donde se ven privadas tanto de su conexión interna como mujeres, como del apoyo de la comunidad femenina y de modelos referenciales válidos que les ayuden a construir su propia identidad como mujeres.

El rito pues constituye un elemento inspirador a través del cual las jóvenes aprenden nuevos patrones y comportamientos que refuerzan su identidad esencial.

Porque crecer en la igualdad es crecer no sintiéndose inferior, ni sometiéndose a deseos que no son propios, es no relegar los intereses personales ante otros ajenos.

Crecer en la igualdad es saberse digna de ser amada de por sí, sin tener que demostrar nada, sin tener que conseguir nada, ni que expiar nada. Sin tener que arrepentirse ni disculparse por nada. Crecer en la igualdad es saberse poseedora y portadora de la propia singularidad como único baluarte.

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